Fanatismos que no conducen a nada

Anoche en la sesión del HCD se aprobó el protocolo contra a violencia de genero. Una norma a la que se la puede enmarcar en lo que se denomina “discriminación positiva” un término usado mucho últimamente pero raro, porque para otorgar un derecho a unos “discrimina” a otros. El protocolo excluye a los hombres y las justificaciones son por lo menos “opinables”.

La concejal Laura Branchi (Unidad Ciudadana) se refirió anoche en su vehemente discurso a este medio, claramente en relación al articulo publicado el 4 de junio titulado “#niunamenos/ Un reclamo justo pero politizado, mandando al autor de la nota ( o sea a mi ) literalmente “a estudiar”. Los fanatismos hacen que las personas pierdan el eje critico de las cosas y hacen que ese fanatismo desvirtué el tema de fondo. La idea de que el tema del femicidio en la Argentina es político, es falsa y tiene el efecto negativo de confundir a quienes no participan del mundo del feminismo activo,

La génesis del #NIUNAMENOS nació o se potencio por un tweet de una periodista El femicidio conmocionó a la sociedad argentina. “¿No vamos a levantar la voz? Nos están matando”, clamó la periodista Marcela Ojeda en un twettt. Ahí comenzó todo. cansada de las muertes y ante el violento asesinato de Chiara Paez en la provincia de Santa Fe. Su objetivo fue ese, NO MAS MUERTES DE MUJERES. Después se metió la política y aparecieron en el medio temas como por ejemplo el FMI. Mientras tanto, sigue muriendo una mujer cada 30 horas, mientras tanto los estados no se ocupan del problema social mas grave en la Argentina, el femicidio. Porque el femicidio no es un problema “político” es un problema “social” que no solo deja mujeres muertas, también deja hijos sin madre, padres sin hijas, abuelos sin nietas, amigos sin amigas, compañeros sin compañeras…. es un problema que atraviesa a toda la sociedad, no solamente a las mujeres.

Tomaremos el concejo de Branchini y nos pondremos a estudiar. Pero sería bueno que la concejal pudiera aceptar el discenso, pudiera entender que no pensar como ella no es estar en contra, es tener una mirada crítica. Seria bueno que Branchini – quien seguidamente al tratamiento del protocolo, se escandalizo por una cuestión visiblemente menor, cuando se debatía algo que también iba en el sentido de la protección de la mujer como es la adhesión a la “ley Micaela” -. acepte y entienda que todo fanatismo ciega la mirada critica y eso es algo que no le hace bien a nadie, pero fundamentalmente le hace daño a la sociedad.