Lic. Pedro Perrupato / Con EMERGER buscamos una forma nueva de ser hombre

La violencia de género, la violencia familiar es un mal social que nos atraviesa. Es quizás el principal problema social que atraviesa nuestra sociedad. En San Andres de Giles existe una experiencia que busca paliar los efectos de la violencia social. Pedro Perrupato es psicólogo y todos los jueves dirige una mesa que trata tema de violencia.

¿Cómo funciona esta experiencia?

Nosotros arrancamos con esto en octubre del año del año pasado y depende de la secretaria de acción social y desarrollo humano del municipio. Lo creamos a partir del problema social de la violencia de genero. Se llama EMERGER y esta destinado a hombres que han sido denunciados por violencia de género, interfamiliar y violencia en general, en el marco de un expediente judicial por violencia, una de las herramientas con las que cuenta el juez de paz local es la de instarlos a hacer un tratamiento en EMERGER.

¿Y cómo es el mecanismo?

En un principio pasan por una entrevista personal, lo conocemos y sobre todo el caso. A partir de ahí conocemos el caso y determinamos cual es el mejor tratamiento a veces puede ser EMERGER y a veces recomendamos otros. Tenemos una frecuencia semanal en la que nos encontramos entre quince y veinte personas en la que tratamos diferentes temas, la idea es deconstruir ciertas representaciones que nos atraviesan a todos.

¿La violencia nos atraviesa a hombres y mujeres, como se responde a esta problemática?

Vivimos en una sociedad violenta, no nació ahora, lo bueno es que ahora se visibiliza y se denuncia. Antes se las tomaba como natural pero hoy las personas sienten que existen dispositivos institucionales que acompañan, pero estamos a mitad de camino. A nivel local falta acompañamiento a la mujer víctima, pero por suerte las autoridades municipales me confirmaron que habrá un mecanismo que se está pensando y será puesto en marcha el año próximo.

¿Un hombre violento se puede reconstruir?

Un hombre violento se puede tratar de repensar su conducta y reconstruir. Nosotros no hablamos de tratamiento ni de alta, sino de un espacio en donde nos encontramos semanalmente y tratamos de pensar nuevamente nuestra vida de encontrar una nueva forma de ser hombre. Decirte que un hombre por venir a EMERGER por un año se va a curar de la violencia es temerario. Son modelos de crianza, que tardan años en revertirse.

¿Es un poco pararse del otro lado y verse desde otras perspectivas?

Es un trabajo muy costoso que lleva mucho tiempo. Son personas a las que el juez de paz les pide que vallan, no van por motus propio. La pertenencia se construye con la continuidad en los espacios. Si es muy interesante ver el corrimiento de las personas que comienza a ver situaciones que tenia muy naturalizada. Todos somos hijos del patriarcado y nos atraviesa a todos. Por suerte este movimiento feminista a visibilizado el problema de la violencia.

¿Un hombre violento necesariamente fue un niño violentando?

No necesariamente, pero si se ve en muchos casos esta patología. Una cosa que nos está sucediendo es que, si bien en un principio fuimos cautos y no difundimos el programa, nos ha pasado que se han incorporado personas voluntariamente al enterarse por terceros y consideraron que les era necesario.